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martes, 13 de marzo de 2012

"Nadie puede dudar de que las cosas recaen (...)
¿cómo nos rehabilitaremos?"
Julio Cortázar


No puedo escribir nada. 

sábado, 4 de febrero de 2012

Bajan las tardes color escarlata
y las flores que no hay se van a dormir
en esa planicie 
donde los los carreros levantan la tierra a su paso
y los hombres y las señoras 
chupan un mate
al lado del perro que se lame la herida.
Un niño descalzo entre escombros
que tira
un gato al suelo
cae parado.
El niño también cae parado
porque ni el frío
del colchón húmedo
lo detiene de su felicidad
de correr libre
de tirar gatos
de rascarse los piojos
de disfrutar a sus anchas
con sus brillantes ojos
ese cielo escarlata.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Poesía vertical  3

¿Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas
y no el que queda entre las hojas?
¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante de la razón
y no el que está detrás?
¿Por qué recuerdas que la luz se muere
y en cambio olvidas que también muere la sombra?
¿Por qué se afina el corazón del aire
hasta que la canción se vuelve otro vacío en el vacío?
¿Por qué no callas en el sitio exacto
donde morir es la presencia justa
suspendida del árbol de vivirse?
¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa
y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro?
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo
de una recta sin fin y un punto encima?

Roberto Juarroz

sábado, 13 de agosto de 2011

¿Qué significa entonces tocar? Es entrar tembloroso en
otra identidad,
llamas y éter en curso frenético por mis venas,
con las puntas de mis dedos, acudiendo en su ayuda para
acrecentar el fuego.

Canto a mí mismo, Walt Whitman

lunes, 4 de julio de 2011



Nadie te manda cartas ahora  Debajo del faro
en el atardecer  Los labios partidos por el viento
Hacia el Este hacen la revolución  Un gato duerme
entre tus brazos  A veces eres inmensamente feliz

jueves, 30 de junio de 2011

"Qué hermosa eras en tu desolación,/ te parecías a/ la palabra que no alcanzo a decir,/ la línea negra de la pureza/ que nadie sabe cruzar”.


Extraído de una nota sobre Juan Gelman:


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4315-2011-06-30.html

lunes, 27 de junio de 2011

B. Brecht, Preguntas de un obrero ante un libro.

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quien la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿Quién la volvió a construir otras tantas?
En qué casas de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la muralla China,
¿A dónde fueron los albañiles?
Roma la grande está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los erigió?
¿Sobre quienes triunfaron los césares?
Bizancio tan cantada, ¿tenía solo palacios para sus habitantes?
Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba,
los habitantes clamaban pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India. ¿él solo?
Cesar venció a los Galos
¿No llevaba consigo siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse su flota
¿No lloró nadie más?
Felipe II venció la Guerra de los Siete Años.
¿quién la venció además? Una victoria en cada página.
¿quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿quién pagaba sus gastos?.
Una pregunta para cada historia.

jueves, 16 de junio de 2011


un lugar
no digo un espacio
hablo de
           qué
hablo de lo que no es
hablo de lo que no conozco

no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amor
no
        sí
no

un lugar de ausencia 
un hilo de miserable unión.

domingo, 12 de junio de 2011


Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he
esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

martes, 7 de junio de 2011

Pepe Martí

Y te busqué por pueblos,
y te busqué en las nubes
y para hallar tu alma
muchos lirios abrí, lirios azules.

Y los tristes llorando me dijeron:
- ¡Oh, qué dolor tan vivo!
¡Que tu alma ha mucho tiempo que vivía
en un lirio amarillo!

Mas dime -¿Cómo ha sido?
¿Yo mi alma en mi pecho no tenía?
Ayer te he conocido,
y el alma que tengo aquí no es la mía.

domingo, 5 de junio de 2011

Roberto Bolaño, autorretrato a los veinte años.

Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca
hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,
se me aflojó el estómago y me zumbaba la cabeza:
yo creo que era el aire frío de los muertos.
No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena
acabar tan pronto, pero por otra parte
escuché aquella llamada misteriosa y convincente.
O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché
y casi me eché a llorar: un sonido terrible,
nacido en el aire y en el mar.
Un escudo y una espada. Entonces,
pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla
junto a la mejilla de la muerte.
Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,
juntando sus mejillas con la muerte.

domingo, 8 de mayo de 2011

Fragmento "Lovesong", de Alfred Prufrock

And indeed there will be time 
For the yellow smoke that slides along the street, 
Rubbing its back upon the window-panes; 
There will be time, there will be time 
To prepare a face to meet the faces that you meet; 
There will be time to murder and create, 
And time for all the works and days of hands 
That lift and drop a question on your plate;                                30 
Time for you and time for me, 
And time yet for a hundred indecisions 
And for a hundred visions and revisions 
Before the taking of a toast and tea. 

miércoles, 20 de abril de 2011

domingo, 17 de abril de 2011


Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,

seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

lunes, 11 de abril de 2011

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni
esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

sábado, 9 de abril de 2011

Alejandra Pizarnik

MUCHO MÁS ALLÁ

¿Y qué si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me da a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
"¿es que soy yo? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?"

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues eso es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

-

EL AUSENTE

I

La sangre quiere sentarse.
Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo
¿Qué diría el mundo si dios
lo hubiera abandonado así?

II

Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado.

Sin ti
me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor.

martes, 5 de abril de 2011


Desocultando
el cielo herido,
me descubro
en este olvido
sin nada ni 
           sombra
ni yo. El hastío.
Un verso sin dios
me ayuda a vivir.

UNIDAD, César Vallejo

En esta noche mi reloj jadea
junto a la sien oscurecida, como
manzana de revólver que voltea
bajo el gatillo sin hallar plomo.

La luna blanca, inmóvil, lagrimea
y es un ojo que apunta...Y siento cómo
se acuña el gran Misterio en una idea
hostil y ovóidea, en un bermejo plomo.

¡Ah, mano que limita, que amenaza
tras de todas las puertas, y que alienta
en todos los relojes, cede y pasa!

Sobre la araña gris de tu armazón,
otro gran Mano hecha de luz sustenta
un plomo en forma azul de corazón.

domingo, 27 de marzo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011


Esperaba, 
esperaba 
y todavía 

y siempre 
esperando, 
esperando 
con todas las arterias, 
con el sacro, 
el cansancio, 
la esperanza, 
la médula; 
distendido, 
exaltado, 
apurando la espera, 
por vocación, 
por vicio, 
sin desmayo, 
ni tregua. 
Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos 
que son pura ceniza? 
Por muy lejos que mire: 
la espera es ya conmigo, 
y yo estoy con la espera... 
escuchando sus ecos, 
asomado al paisaje de sus falsas ventanas, 
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre, 
ante sus chimeneas, 
sus muros desolados, 
sus rítmicas goteras, 
esperando, 
esperando, 
entregando a esa espera 
interminable, 
absurda, 
voraz, 
desesperada. 

Sólo yo... 
Sí! 
yo sólo 
sé hasta dónde he esperado, 
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios; 
con qué ardor, 
y qué fiebre 
esperé 
esperaba, 
cada vez con más ansias 
de esperar y de espera. 

Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando, 
de no apartar un gesto de esa espera insaciable, 
de vivirla en mis venas, 
y respirar en ella 
la realidad, 
el sueño, 
el olvido, 
el recuerdo; 
sin importarme nada, 
no saber qué esperaba: 
siempre haberlo ignorado! 
cada vez más resuelto a prolongar la espera, 
y a esperar, 
y esperar, 
y seguir esperando 
con tal de no acercarme 
a la aridez inerte, 
a la desesperanza 
de no esperar ya nada; 
de no poder, siquiera, 
continuar esperando.

sábado, 12 de marzo de 2011

Desayuno, Jacques Prévert


Echó café
En la taza
Echó leche 
En la taza de café
Echó azúcar
En el café con leche
Con la cuchara
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Sin hablarme
Encendió 
un cigarrillo
Hizo aros
con el humo
Echó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso
El sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se fue
Bajo la lluvia
Sin una palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré.